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El Oteador

¿Estamos ante la mayor crisis de la historia y no lo sabemos?

1 ) Primer paso: La Crisis Financiera:

 

La crisis financiera se origina en el país hasta ahora más pujante financieramente: Estados Unidos. El sector financiero americano entra en una espiral de pérdidas y descapitalización originada por la crisis de las hipotecas subprime o de alto riesgo, y que no se sabe cuando acabará. Se extiende como la pólvora al resto del mundo, pues la banca internacional buscaba altos rendimientos en los Hedge Fund, que invertían en este tipo de activos.

 

Además genera una falta de liquidez propiciada por el aumento de la mora. No pasaría nada de no ser porque la desconfianza surge en el mercado interbancario, a donde acuden las Entidades para prestarse el dinero entre ellas (a Euribor) encareciendo enormemente el valor del dinero.

 

 

Los Bancos Centrales se ven obligados a dar inyecciones de liquidez, pero no es suficiente. Los bancos deciden restringir el crédito endureciendo las condiciones, con el fin de mantener unos límites adecuados de liquidez. Esta restricción de crédito traspasa las tensiones iquidez a las empresas, pero, lo más importante, a largo plazo ocasionará la merma de inversiones en bienes de equipo.

 

2) Segundo paso: Crisis inmobiliaria y de la construcción

 

Desde hace años se preveía que el “boom” inmobiliario en España tocaba a su fin, pero siempre se hablaba de suave aterrizaje, de fin de la escalada de precios y leve descenso de la demanda. De pronto, la crisis financiera acelera la crisis inmobiliaria en España. En España, un país sin casos de Entidades especializadas en hipotecas subprime, pero con unos altos índices de especulación inmobiliaria, el crédito se restringe a los promotores cuando más lo necesitan, cuando no venden. Los promotores españoles en vez de hacer caja en épocas de bonanza ampliando sus reservas, salían de un proyecto para meterse en 2 más, compra de suelo, macrourbanizaciones, etc. por lo que pasan a estar con la soga al cuello con proyectos sin financiación ni compradores que los sustenten.

 

Por tanto el paro derivado de la construcción aumenta, las grandes y pequeñas inmobiliarias quiebran y la morosidad bancaria sube, derivada de los promotores y de aquellos que se quedan sin empleo.

 

Los precios de los pisos se estancan, incluso bajan. Un recién hipotecado puede verse tentado a “dejar” que el banco embargue su piso ya que vale menos que la hipoteca que hay sobre él.

 

3) Tercer paso: La Crisis Alimentaria 

 

La crisis alimentaria cogió por sorpresa,y suben por varios motivos:

 

  • Aumento de la demanda: sobre todo por la nueva influencia en el panorama internacional de países como China e India
  • Uso de los cereales para biocombustibles lo que encarece el precio del conjunto
  • Especulación en el mercado de futuros y opciones: los inversores que antes especulaban con el ladrillo ahora lo hacen con los cereales.
  • Y también por el paso cuarto: la Crisis del Petroleo.

 

4) Cuarto paso: La Crisis del Petroleo:

 

 

El petroleo alcanza valores record a los que no llegaba desde los años 80. El temor a que los productores y refinadores de petróleo tengan problemas para cubrir la creciente demanda mundial de crudo ha contribuido a que en los últimos tiempos el ’oro negro’ haya protagonizado una escalada imparable. Además de los efectos derivados, que afectan a la elaboración de los precios -desde el primer eslabón de la cadena productiva-, a la confianza de los agentes y, en suma, a la actividad económica genera:

 

  1. Un aumento de la inflación, que disminuye el poder adquisitivo de las familias afectando de forma negativa al consumo y, por consiguiente, al crecimiento y al empleo.
  2. una subida de la inflación provocada por un alza en los precios del petróleo, puede convertirse en estructural a través de la espiral precios/salarios, que finalmente necesitaría de políticas económicas más rígidas que terminarían afectando el crecimiento económico
  3. un impacto sobre el tejido productivo, especialmente sobre aquellos sectores que utilizan más intensivamente el petróleo, lo que aumenta los costes de producción y por consiguiente reduce la competitividad y la rentabilidad del capital, que repercute negativamente sobre la inversión privada
  4. un impacto sobre los mercados financieros, ya que la disminución de los beneficios de las compañías se refleja en una caída de la bolsa y, por lo tanto, en una disminución de la riqueza financiera de las familias y del mundo empresarial.
  5. Un impacto directo sobre el turismo, al encarecer el viaje en casi cualquier medio.

 

¿Qué podemos esperar en un futuro? Las medidas no son claras:

 

-          ¿Cuál sería la mejor medida para atajar la crisis financiera y la crisis inmobiliaria? Pues lo más fácil y que generaría un impacto casi inmediato sería una bajada de tipos. Se desahogaría la economía. Los créditos saldrían más baratos y serían de más fácil acceso. La crisis inmobiliaria podría atenuarse animando a los que esperan la ganga a lanzarse a comprar manteniéndose la demanda no especulativa. Pero una bajada de tipos haría subir la inflacción, por las nubes, (el dólar se apreciaría y el petroleo aún saldría más caro). Por tanto el efecto esperado no es positivo y el BCE decide esperar.

-          ¿Es la vivienda protegida la mejor manera para acabar con la crisis inmobiliaria? La vivienda protegida ha sido el mayor fraude del sector en los últimos años. Los promotores pedían ingentes cantidades en B, para que les saliese rentable. Si esta situación se repite en un futuro solo seguirá agravando la crisis del sector.

 

-          ¿Cuál sería la mejor medida para atajar la crisis de los alimentos? Disminuir aranceles, aumentar los terrenos cultivados, paralizar  los biocombustibles. Paradójicamente la crisis del petroleo, se podría minimizar en un futuro a través de los biocombustibles, pero el nuevo sector emergente permanece en jaque, por la subida de los alimentos.

 

-          Por tanto, podemos sentarnos a esperar la mano invisible de Adam Smith, y que el mercado se autorregule, pero antes de que eso ocurra lo que se puede esperar es un agravamiento de la situación.

 

La crisis inmobiliaria se acentuará. Grandes y pequeñas promotoras e inmobiliarias quebrarán, (actualmente muchas sobreviven gracias a préstamos en periodo de carencia), aumentando sensiblemente la mora de las Entidades financieras, que restringirán aún más el crédito. Por ello, y por la subida de los bienes de primera necesidad, disminuirá el consumo de las familias, y las empresas invertirán menos en bienes de equipo. El tejido empresarial seguirá aumentando  los precios mientras el petróleo siga con su interminable escalada. El BCE se resistirá por tanto a bajar los tipos, empobreciendo cada vez más a la población, que cada vez más engrosará las listas del paro volviendo a antiguos niveles. Un euro fuerte perjudicará el turismo en nuestro país, y las exportaciones en general, por lo  que serán malos tiempos para todo el tejido empresarial.

 

Probablemente en el ámbito empresarial y más concretamente en la construcción solo sobrevivirán los más fuertes, y los mejores planificadores. Alguna Entidad Financiera deberá ser intervenida, y el gobierno deberá paralizar su gasto social, para tomar medidas serias para dinamizar la economía (al margen del regalo de los 400 €). El efecto pobreza de las familias aumentará, máxime cuando su piso vale igual que hace cinco años. A las empresas les costará innovar y evitarán arriesgar. Los inversores buscarán sectores refugio y recurrirán demasiado al plazo fijo (inversión antiriqueza), etc.

 

La única medida de verdad factible es potenciar de una vez la I+D+I con un proyecto serio de verdad, y , que, bien pudiera ocasionar un efecto arrastre al resto de la economía. Pero esto es casi ciencia ficción.